sábado, 17 de agosto de 2019

Kali

La desintegración de mi mente
la obliteración de mi llanto.
Presagios de calma revisten mis ojos
acomodan mi cansada espalda baja.
Flotar como los antiguos dioses,
no les rezamos ya por debajo.
No les tengo pena, me quemarían si pudieran.
Me latigaron la piel desde hace siglos.
Siglos interminables para crecer en raíces y tallos.
Mis entrañas.
Mis fallidas y amadas conexiones sinápticas
conexiones violeta.
La luz me irradia, no hay pasado que no lleve en mí.
La carga de mil mujeres a mi cuesta.
Me duele la espalda baja.
Son diez mil mujeres.
Me han sacado la costra, cómo me duele aún la herida.
Son cien mil mujeres a cuestas.
Me duele tanto la espalda baja y la entraña.
La sangre mezclada con la tierra, la ensoñación pura y casta.
Reverso de disco dilapidado, una espiral perfecta.
Tocamos nuestros índices lentamente hasta filtrarnos bajo la puerta.
Nos han quebrado los dientes sin anestesia.
Me duele tanto la espalda baja.

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