Y esa María escondía una sonrisa olvidada
una herida ya marchita
y una felicidad naciente, menguante, fluyente.
Y aquella María esperaba la llegada de la lluvia
Y aquella María esperaba la llegada de la lluvia
soñando con poetas enfermizos y países tropicales.
María se giraba a la luz de las estrellas, atónita…expectante
juzgaba la inestabilidad del mundo con los pies distantes.
Ella se perdía en cavilaciones tardías, pensamientos fragmentados…
Ella se perdía en cavilaciones tardías, pensamientos fragmentados…
Algún día volvería a sentir las luces palpitantes de la tarde
Se acordaría nuevamente de momentos inexplicables y palabras inexistentes
Olvidaría su mente en el limbo y regresaría triunfante.
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