sábado, 4 de octubre de 2014



Segmentación anular


Como odio mi mente cuando se transforma en un vicio desajustado.
Cuando todo gana un sentido único y mal intencionado.
Se vuelve un círculo, y me veo fuera de todo.
Ajena al mundo, ajena a emociones.
Nunca nada importa tanto. Hazlo tu lema también.
Nacemos solos y moriremos así.
Es la poca conexión la que me agota, la falta de un cordón umbilical hacia el otro.
No nos mintamos, es ya sabido.
No existe atisbo de inocencia en un mundo indeciso.
No te culpo, te repudio.
La conducta y su eficacia. 
Maldita eficacia mal parida.
Repudio tu esencia y tu falta de profundidad.
Repudio tus manos, y mi tacto.
Odio mi nariz, a veces más que a mi mente.
Sólo ella tiene el poder de no hacerme olvidar.
Quisiera haber sido diferente en este universo, adherirme al agua, fluir sin contratiempos.
Es que los episodios de ira y enojo irán quizás en aumento, y ya me estoy cansando.
Necesito un cable a tierra, alguien que me corte las alas y me de aletas.

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